Liberación Pudorosa

Liberación Pudorosa

Aprendí la palabra “pudor” cuando muy chica. Es que me daba tanta vergüenza que cualquiera me viera pilucha, hasta mi mamá, mi hermana, mis amigas. Cada vez que me cambiaba les decía a todas que se dieran vuelta, “¡no mires!” “¿No estás mirando verdad?” “¡Te dije que no miraras”!  Y obvio siempre mi tía, mamá o amigas muy sabias me decían “¡Ay qué tiene, si somos todas iguales!” mientras se cambiaban al frente mío.

Una vez fuimos a una playa topless con mi abuela y mi mamá. No tenía bikini así que me convencieron de ir sin parte de arriba como todes. La playa estaba llena de mujeres topless, y a nadie parecía importarle. Pero yo tenía 10 años y, a pesar de tener cuerpo de niña, sentía que todos me iban a mirar. Lo único que quería era ir al agua, pero me daba tanto pudor que me quedé acostada de guata hasta que llegó la hora de irnos.

En mi cabeza todas las de mi curso eran pudorosas, ¿cómo iba a ser normal que no te diera vergüenza? Todas menos 2, las que en los viajes de curso se sacaban todo y andaban felices bailando por la pieza. Yo no podía entender cómo no les daba vergüenza, mostrarse así, completamente desnudas.

Y entre cuestionarme y evitar a toda costa que alguien me viera desnuda, cumplí 19 y me fui a vivir a Berlín.

Mi segunda semana viviendo allá, escuchamos unos gritos y corrimos a la ventana a ver que era. Eran gritos de placer: Una pareja, ambos desnudos, teniendo sexo, a plena luz del sol en su balcón. Habiendo vivido toda mi vida en Chile me sorprendió tanto que nadie sacó el teléfono para sacar fotos, nadie juzgó y nadie criticó, a lo más alguien comentó “que hot”. 

Éramos 6 en mi piso, y todas se cambiaban al frente de todas sin pudor. Una de mis compañeras de piso se daba baños de tina al menos tres veces a la semana, y cuándo lo hacía dejaba la puerta del baño abierta, por si cualquiera necesitaba entrar. Las primeras veces, cuándo entraba y ella estaba ahí, yo hacía el medio show, “AY PERDÓN, no vi nada te juro”, ella siempre se reía y me decía “Colo, ¡no me importa! Amo mi cuerpo y todas tenemos pechugas y poto, ¡de qué te preocupas!” Si yo me daba una tina, en cambio, y alguien entraba, me tapaba con las manos, “don’t look” y ellas se reían. Era la broma del piso, “I saw your boobs Colo”. De repente venían amigas y se metían 3 a la tina al mismo tiempo desnudas, muy normal, cómo si nada a tomar champaña.

En Alemania todos van desnudos al sauna. Al principio yo me metía con ropa interior, entremedio de todos los piluchos. En mi segundo date con un alemán con el que salía, fuimos a un spa. No pude creer que se metió al sauna pilucho, ¡al frente mío! Yo ni loca, ¿cómo me iba a ver en nuestra segunda cita pilucha? Cómo cambian las cosas, ahora cuando me acuerdo me da vergüenza haber sido la única con ropa interior.

En Berlín iba al lago o al parque cada vez que salía el sol. En los lagos siempre había mujeres topless, y gente completamente desnuda, de todos los tamaños y tipos, con pelo y sin pelo.  Todos se veían cómo animales en su hábitat, relajados y felices. Estar desnudo no era tema.

Paulatinamente me empezaron a resonar en la cabeza las palabras de tantas mujeres que mientras se cambiaban me habían dicho “¿Qué importa? Tenemos todas lo mismo”.

La desnudez era tan natural allá, que de a poco me fui dando cuenta de lo tan no natural que mi pudor era. En el piso me empecé a dar baños en la tina con la puerta abierta, y de a poco me empecé a tapar menos y menos, era tan normal ser libre y mi pudor excesivo tan anormal. Empecé a observar mi pudor y me di cuenta de que nacía de mis inseguridades (ej. si no me había depilado pensaba que estaba mal, y si estaba depilada pensaba que no era normal) y un pre-condicionamiento de los primeros humanos que decidieron usar ropa interior que me hacia pensar que estaba mal si mostraba mi cuerpo. Mis amigas del piso se desnudaban con o sin depilarse, a veces sin depilarse en meses. En las fiestas no era raro ver a gente bailando desnuda, tan libres y naturales cómo en el lago. La desnudez es tan normal que todos dejan que el otro sea, y no se objetiva por estar desnudo. La mujer no es una puta por bailar en sostén (o sin) en la fiesta. Viviendo esto dejé de solo pensar que uno es libre de mostrarse cómo quiera, y lo empecé a aplicar. Entendí que cómo estuviera yo estaba bien, y que no está mal mostrar el cuerpo, que el pudor es anormal.

Mi liberación total fue cuando me metí desnuda al sauna por primera vez y empecé a ducharme en el camarín del gimnasio, desnuda con todas las otras mujeres. Dejé de cerrar las cortinas de mi pieza para cambiarme. Esta liberación llegó a su clímax cuando me saqué la polera para bailar con sostén en un club y empecé a ir a los lagos topless cómo una más con todes y la naturaleza. Clave en mi proceso fueron las palabras “todas tenemos lo mismo”.

En Chile, ya no me da vergüenza que las mujeres me vean desnuda, pero no lo llevaría al extremo al que lo llevaba en Berlín, no iría a la playa desnuda, ni me cambiaria con las cortinas abiertas en un departamento en pleno centro de Santiago. No está en la cultura. Y cómo “old habits die hard” (los viejos hábitos tardan en morir) y vuelven residuos cuando uno está dónde estaba en el pasado, cuando me cambio en Chile y hay alguien al lado mío, le digo “no mirí” mientras me saco todo sin importar.  

4 años después de estar viviendo en Berlin, fui a ver a mi melliza a Marruecos con una amiga. Mi amiga y yo fuimos al Hammam, o baño árabe, nos sacamos la ropa cómo si nada para que nos bañaran, cómo las 2 de mi curso que yo no entendía cómo se desnudaban con tanta simpleza. Yo ya había estado cuatro años en Berlín pero mi melliza había estado cuatro en Abu Dhabi, cuándo le contamos del Hammam nos preguntó espantada “¿Se sacaron TODO?” y su amiga de Libia se rio y dijo “Nadie se saca los calzones.“ Y así fue que les empecé a contar esta historia.

Yo en mi climax de liberación pudorosa (notese al stand boarder a la izquierda).

Published byColomba Dumay Neder

My name is Colomba and I was born in Santiago, Chile. Although I love Chile for its landscapes and for hosting my roots, I will always have the urge to get away and discover the rest of the world. Accompanied by photography, I will be showing what I see, and creating beauty to my eyes. I will be writing exactly what comes out of my conscience because to me it makes sense, and hopefully it will to you too. I'll try my best to explain what I mean, because if I am sure of what I'm trying to say, I can for sure convey it. This blog will be about my journey (physical and spiritual) through life.

10 Comments

  • Valeria montjoy

    July 18, 2020 at 10:39 pm

    Muy bueno colo!! Viva la liberacioonnn

    • Colomba Dumay Neder

      July 27, 2020 at 1:49 am

      vivaaaa

  • Antonia Bragado

    July 18, 2020 at 11:15 pm

    Me encanta! Tell me more…

    • Colomba Dumay Neder

      July 20, 2020 at 8:26 pm

      qué más quiere saber friend?

  • Cote

    July 20, 2020 at 8:22 pm

    Colooo I can relate so much porque cuando chica tambien creci siendo muy pudorosa y maybe aun lo soy, la cosa es cuando empeze a trabajar en mi como mi autoestima y todo y como dice tu post todo esta en la mente y a quien le importa alfinal, solo a uno asi que chao, people will judge anyway asi que hagamos lo que queramos y lo que nos haga libre, te apoyo a fondooooooo. free the nip!!!

    • Colomba Dumay Neder

      July 20, 2020 at 8:29 pm

      old habits die hard yo también sigo con dejos de pudor jaja!! pero sí, solo a uno le importa tanto!! libertad siempre respetando al de al lado!

  • Yasmin

    July 26, 2020 at 7:14 pm

    Que bueno! muy tú.

    • Colomba Dumay Neder

      July 27, 2020 at 1:42 am

      mi más fiel lectora <3

  • Nati Valderrama

    July 26, 2020 at 9:30 pm

    I can relateeeee ♥️ estoy full en mi proceso de liberación pero es peludo en Chile. de a poquito!!!

    • Colomba Dumay Neder

      July 27, 2020 at 1:48 am

      thanks for reading ♥️ sí!! que entrete proceso, de a poquito, baby steps, Berlín es un buen school pa acelerar el proceso jajaja.. creo que lo importante es sentirse libre (cómo lo definas tú) en los espacios donde quieres/necesitas sentirte libre/la cultura lo permite.