La Avena y mis Fases de Obsesión.

La Avena y mis Fases de Obsesión.

¿Avena? QUÉ FOME! Nunca aprecié la avena de chica, prefería mil veces comer Chocapic, Pillows o Fruit Loops. No la entendía. Para mi solo eran hojitas blancas desabridas. Nunca le presté atención a la avena.

Cuando empezó la moda de usar Pinterest me pasaba noches enteras buscando ideas de todo, entre todo, ideas de desayunos. Esto fue justo a la edad en que me empecé a dar cuenta que si comía Pillows me costaba más moverme, osea que no hacía muy bien. Cuando comía los cereales de siempre antes de subir el cerro, cada paso me pesaba mucho más. Y bueno, con Pinterest me empecé a encontrar con muchos bowls de porridge y smoothies.

Se veían TAN ricos todos los bowls, pero se veían imposibles de hacer. Los pinneaba pero nunca me imaginé que me quedarían así. Así que nunca traté.

Un día estábamos en Vichuquén y tenía hambre, o estaba aburrida, abría el refri pero no encontraba nada, típico. Era febrero, mes de mi cumpleaños, cumplo el 6, igual que Bob Marley. Así que Bob Marley estaba en el aire. Llegó el Mae a la cocina y se empezó a hacer avena.

“Colo, mira así le gustaba la avena a Bob Marley…”

Mezcló avena con leche la metió al microondas y le puso plátano, miel y almendras, cómo si nada. OMG Love at first bite! Fue como una reacción quimíca, la mezcla perfecta. Tan simple y tan rica! Nunca me voy a olvidar de ese sabor (tal vez porque lo como tan seguido ahora que está fresquito en mi memoria), tan cozy, cremoso, suave y llenador. Así, entré en el mundo de la avena. Cuando no sabía que comer en las tardes, me hacía un bowl igual a ese. No variaba mucho la receta, a lo más, si había le echaba higo seco también. De ahí, dejé la avena de lado por mucho tiempo, se me olvidaba que existía.

Mi segundo año en la u, un invierno congelado, como siempre en Alemania, en mi flat en Berlín, la avena apareció nuevamente en mi vida. Era como un lenguaje que si uno no lo habla se olvida, pero siempre queda en la cabeza y una vez que empiezas de nuevo no es difícil. Me obsesioné de nuevo, pero esta vez avancé mi práctica y lo convertí en porridge. Ponía agua y/o leche de arroz y avena en una olla hasta que hervía y le ponía toppings, y miel, obvio. A mi flatmate, el Owen, también le encantaba, así que era un tema en el piso, el Porridge. Lo comía todos los días, hasta que un día de nuevo se me olvidó que existía, lo comía intermitentemente, pero sin mucho interés.

La avena se olvida pero no se supera.

El año pasado me empecé a meter en la nutrición y con todo el deporte que hacía no dejaba de leer lo importante de la proteína. Vi en un post en Instagram a alguien que le echaba huevo al porridge. Un día lo probé y me obsesioné de nuevo, después de dos años de mi segunda fase de obsesión.

Esta vez empecé a hacer unos bowls calidad Pinterest, hacía el mismo proceso del porridge, pero cuando empezaba a hervir, le echaba además un huevo, cúrcuma y canela y encima puros toppings ricos y lindos. Así, mi día no era día si no empezaba con eso.

Ahora que volví a Chile no podía dejar el pan con palta. Mi día no podía empezar sin un pan con palta. Con eso, dejé la avena de lado, en el olvido de nuevo. Para lo único que la comía era cuando quería algo dulce y sano: mezclaba avena, plátano molido y huevo y lo metía al microondas y boom, hot cake, esquisito pero fome, no era lo mismo que mi querido porridge, pero el porridge no me interesaba.

Ahora, es invierno y entre que las paltas no son tan ricas en esta época y son caras, y que es invierno volví al porridge, pero al original, el de Bob Marley (según el Mae), pero calentado en olla y con toppings extra como chia, mantequilla de maní, frutillas y pera. Volví a obsesionarme. El original, reloaded. Cada fase de obsesión me ha traído ideas para llegar a la perfección del porridge.

No hay nada cómo un porridge calentito con olor a miel en una mañana con temporal cómo los que había cuando era chica.

Tips

  • Para hacer porridge: Avena con agua o leche vegetal en una olla hasta que hierva
  • Toppings: frutas, frutos secos, mantequilla de maní o almendras, higos desidratados, chia, linaza
  • Miel
  • Yoghurt

Published byColomba Dumay Neder

My name is Colomba and I was born in Santiago, Chile. Although I love Chile for its landscapes and for hosting my roots, I will always have the urge to get away and discover the rest of the world. Accompanied by photography, I will be showing what I see, and creating beauty to my eyes. I will be writing exactly what comes out of my conscience because to me it makes sense, and hopefully it will to you too. I'll try my best to explain what I mean, because if I am sure of what I'm trying to say, I can for sure convey it. This blog will be about my journey (physical and spiritual) through life.

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